Mi primer emprendimiento surgió en 2022, tras mi etapa en Estados Unidos.
Durante aquel periodo descubrí el lanzamiento de hachas, un deporte en el que participé en la liga nacional.
Al regresar a España, decidí trasladar esa experiencia y crear un negocio en torno a esta disciplina: abrir mi propia sala de lanzamiento de hachas y otros diseños afilados en Gandía, organizar torneos y eventos con dianas portátiles, así como la venta online de material especializado.
Sin embargo, el proyecto no evolucionó como esperaba y tomé la decisión de cerrarlo. Lejos de vivirlo como un fracaso, lo entendí como un aprendizaje profundo, asumido con responsabilidad y dignidad, que marcó el inicio de una nueva etapa emprendedora.